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sábado, 23 de marzo de 2019

Lo más importante


Lo más importante no es
que yo te busque,
sino que tú me buscas en todos los caminos [Gen 3, 9];
que yo te llame por tu nombre,
sino que tú tienes el mío tatuado en la palma de tus manos [Is 49, 16];
que yo te grite cuando no tengo ni palabra,
sino que tú gimes en mí con tu grito [Rom 8, 26];
que yo tenga proyectos para ti,
sino que tú me invitas a caminar contigo hacia el futuro [Mc 1, 17];
que yo te comprenda,
sino que tú me comprendes en mi último secreto [1Cor 13, 12];
que yo hable de ti con sabiduría,
sino que tú vives en mí y te expresas a tu manera [2Cor 4, 10];
que yo te guarde en mi caja de seguridad,
sino que yo soy una esponja en el fondo de tu océano [EE 335];
que yo te ame con todo mi corazón y todas mis fuerzas,
sino que tú me amas con todo tu corazón y todas tus fuerzas [1Jn 13, 1];
que yo trate de animarme, de planificar,
sino que tu fuego arde dentro de mis huesos [Jer 20, 9].
Porque, ¿cómo podría yo buscarte, llamarte, amarte...
si tú no me buscas, llamas y amas primero?
El silencio agradecido es mi última palabra.
Y mi mejor manera de encontrarte.

viernes, 23 de marzo de 2018

¡Ay!

¡Ay de mí si no respiro,
si no me alimento,
si no quiero con locura!
Si no vibro
con el júbilo del hermano.
¡Ay de mí
si no tiemblo ante su dolor.
Si no abro los oídos
para dejarme transformar
por tu palabra,
y no abro la boca
para gritar
una pregunta de fe;
un veredicto de amistad;
una promesa de curación;
una canción de justicia.
¡Ay de mí si no abro las manos,
liberadas al fin de piedras
y cadenas,
para dar, en ellas,
calor, afecto y abrazo.

¡Ay de mí
no por miedo
o por amenaza,
sino porque, no amando
a tu manera,
no habré vivido!

Mas si, en mi debilidad,
te dejo ser atalaya,
no habrá lamento,
derrota ni queja,
habrá esperanza.


José María R. Olaizola

viernes, 16 de marzo de 2018

Enséñame Señor a ayunar

Enséñame, Señor, a ayunar 
de palabras hirientes 
y de silencios nacidos del miedo,
de comodidades y tanta vida de sofá,
de envidias y rencores, de soberbias y orgullos,
de injusticias y prácticas religiosas que me adormecen y no me transforman.

Enséñame a ayunar de lo mío 
para poder llamarlo nuestro.
Que mi ayuno nazca de adentro 
y no busque la apariencia, el llamar la atención, 
el aplauso a mi pretendida bondad.

Haz que ayune, Señor, 
para que crezca en mí el hambre de tu reino, 
el hambre de tu palabra, 
el hambre de ser uno con todos, 
el hambre que se haga alimento del mundo.


(Fermín Negre)

martes, 13 de marzo de 2018

Me llamas a convertirme


Me llamas a convertirme
en agua para el sediento,
en risa para quien llora,
en tiempo del que está solo.
Me pides que me transforme
en brisa para el cansado,
en techo para quien vaga,
en cura para el enfermo.
Me dices: «Sé luz para el ciego,
y palabra para el mudo,
sé las piernas del herido
que no puede sostenerse».
Me llamas a convertirme, Señor,
Y aquí estoy. Débil, 
con toda mi pobreza, 
sin saber bien cómo responder,
por dónde empezar 
o qué pasos dar.
Pero aquí estoy, Señor.
Y tú me llamas a convertirme

José María R. Olaizola

jueves, 15 de febrero de 2018

¿De qué te sirve?



¿De qué te sirve ganar el mundo 
si para hacerlo desperdicias tu vida? 
¿De qué te sirve perseguir el éxito, 
si en el camino te dejas el corazón, 
los valores o la alegría? 
¿De qué te sirve perseguir la belleza en un espejo, 
cuando la vida te espera tras una ventana? 
¿De qué te sirve farfullar excusas de perfección, 
si quien te ama de verdad quiere abrazar tus sombras? 
¿De qué te sirve coleccionar aplausos, 
si no comprendes que una sola caricia 
vale más que todos los parabienes del mundo? 
¿De qué te sirve la alfombra roja 
si conduce a una puerta tapiada? 
¿De qué te sirve una eternidad de fiestas 
si te ahogas en un instante de silencio? 
¿De qué te sirve el poder, si no es para servir? 




José María R. Olaizola

viernes, 28 de marzo de 2014

En medio de la sombra y de la herida

En medio de la sombra y de la herida
me preguntan si creo en Ti. Y digo:
que tengo todo, cuando estoy contigo,
el sol, la luz, la paz, el bien, la vida.

Sin Ti, el sol es luz descolorida.
Sin Ti, la paz es un cruel castigo.
Sin Ti, no hay bien ni corazón amigo.
Sin Ti, la vida es muerte repetida.

Contigo el sol es luz enamorada
y contigo la paz es paz florida.
Contigo el bien es casa reposada
y contigo la vida es sangre ardida.

Pues si me faltas Tú, no tengo nada:
ni sol, ni luz, ni paz, ni bien, ni vida.


José Luis Martín Descalzo



miércoles, 26 de marzo de 2014

Creador discreto

No hay que pensar en el aire
para que se filtre
al último rincón de los pulmones,
ni hay que imaginar la aurora
para que decore el nuevo día
Jugando con los colores y las sombras.

No hay que dar órdenes
al corazón tan fiel,
ni a las células sin nombre
para que luchen por la vida
hasta el último aliento.

No hay que amenazar
a los pájaros para que canten
ni vigilar a los trigales
para que crezcan,
ni espiar la semilla de arroz
para que se transforme
en el secreto de la tierra

En dosis exacta
de luz y de color,
de canto y de silencio,
nos llega la vida sin notarlo,
don incesante tuyo,
trabajador sin sábado.

Dios discreto.
Para que tu infinitud
no nos espante,
te regalas en el don
en que te escondes.

Benjamín González Buelta


viernes, 14 de marzo de 2014

Sed Buenos



Sed buenos:
Buenos en vuestro rostro, que deberá ser distendido, sereno y sonriente;
buenos en vuestra mirada, una mirada que primero sorprende y luego atrae. 


Sed buenos en vuestra forma de escuchar:
De este modo experimentaréis, una y otra vez, la paciencia, el amor, la atención y la aceptación de eventuales llamadas.


Sed buenos en vuestras manos:
Manos que dan, que ayudan, que enjugan las lágrimas, que estrechan la mano del pobre y del enfermo para infundir valor, que abrazan al adversario y le inducen al acuerdo, que escriben una hermosa carta a quien sufre, sobre todo si sufre por nuestra culpa; manos que saben pedir con humildad para uno mismo y para quienes lo necesitan, que saben servir a los enfermos, que saben hacer los trabajos más humildes.


Sed buenos en el hablar y en el juzgar:
Sed buenos, si sois jóvenes, con los ancianos; y, si sois ancianos, sed buenos con los jóvenes.


Sed contemplativos en la acción:
Mirando a Jesús -para ser "imagen de Él"- sed, en este mundo y en esta Iglesia, contemplativos en la acción; transformad vuestra actividad ministerial en un medio de unión con Dios. 


Sed santos:
El santo encuentra mil formas, aún revolucionarias, para llegar a tiempo allá donde la necesidad es urgente; el santo es audaz, ingenioso y moderno; el santo no espera a que vengan de lo alto las disposiciones y las innovaciones; el santo supera los obstáculos y, si es necesario, quema las viejas estructuras superándolas…

Pero siempre con el amor de Dios y en la absoluta fidelidad a la Iglesia a la que servimos humildemente porque la amamos apasionadamente.

Padre Arrupe, 1976

sábado, 9 de marzo de 2013

Enamórate


¡ Enamórate !

Nada puede importar más que encontrar a Dios.
Es decir, enamorarse de Él 
de una manera definitiva y absoluta. 
Aquello de lo que te enamoras atrapa tu imaginación, 
y acaba por ir dejando su huella en todo. 
Será lo que decida qué es 
lo que te saca de la cama en la mañana, 
qué haces con tus atardeceres, 
en qué empleas tus fines de semana, 
lo que lees, lo que conoces, 
lo que rompe tu corazón, 
y lo que te sobrecoge de alegría y gratitud. 
¡Enamórate! ¡Permanece en el amor! 
Todo será de otra manera. 



(Pedro Arrupe, sj)

miércoles, 20 de febrero de 2013

Sólo Tú


Porque nuestros proyectos se desmoronan y fracasan y el éxito no nos llena como ansiamos.
Porque el amor más grande deja huecos de soledad.
Porque nuestras miradas no rompen barreras.
Porque queriendo amar lo seguimos.
Porque chocamos continuamente con nuestra fragilidad.
Porque nuestras utopías son de cartón y nuestros sueños se evaporan al despertar.
Porque nuestra salud descubre mentiras de omnipotencia y la muerte es una pregunta que no sabemos responder.
Porque el dolor es un amargo compañero y la tristeza una sombra en la oscuridad.
Porque esta sed no encuentra fuente y nos engañamos con tragos de sal.
Al fin, en la raíz, en lo hondo, sólo quedas Tú.
Sólo tu sueño me deja abrir los ojos.
Sólo tu mirada acaricia mi ser.
Sólo tu Amor me deja sereno.Sólo en ti mi debilidad descansa y sólo ante ti la muerte se rinde.
Sólo Tú, mi roca y mi descanso.


martes, 3 de abril de 2012

Señora del alba



Antes del alba, tus manos
hacen el pan de la entrega.
Con la ternura amasas
los sueños y las esperas.
Tu corazón confía esperando que amanezca.
Antes del alba, tus ojos
vuelven a llorar serenos.
Se te rompen los recuerdos,
recuperas las ausencias,
y tu corazón confía esperando que amanezca.
Quiero esperar junto a ti
hasta que despunte el alba;
y la luz del nuevo día
ilumine el corazón.
Quiero esperar junto a ti
y pasar la noche en vela,
como tú, aguardando la promesa.
Antes del alba, tus labios
pronuncian sin gran reproche:
“sí ‘hágase’ le dije al día,
‘hágase’ digo de noche.
y tu corazón confía esperando que amanezca.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Para la libertad


Hay muchas celdas
en la prisión del hombre,
sus nombres
escritos con sangre y llanto
en la puerta:
“Codicia”, “Exigencia”
“Vanidad”, “Celos”,
“Impaciencia”, “Comodidad”
“Violencia”…
… y otros títulos
que llenan los corredores
con lamentos por la vida perdida.

Hay quien ni siquiera sabe
que está preso,
y sin embargo, en lo profundo,
intuye
otra historia
sin cadenas.

El Dios humano es la puerta
que nos libera,
al mostrarnos
un amor
verdadero.



José Mª Rodríguez Olaizola, sj

lunes, 26 de marzo de 2012

En el nombre del Padre

Porque Tú lo has querido
estoy aquí, Señor. En Tu nombre.
No he venido yo; me has absorbido
en la espiral de amor,
que eres con todos.
Nadie puede arrimarse a Ti
sin que entero lo abraces,
lo hagas Tuyo.
Sin robarle nada,
dándole todo.


Del suelo a la cabeza
soy regalo tuyo,
espíritu que vuela
y cuerpo que lo apresa.
No puedes ya
salirte de este mundo.
Me inundaste
Y, empapado de Ti, te voy sembrando,
y al tiempo que me siembro,
como grano de trigo,
en mis hermanos.
No quiero quedar solo.
Tu rostro buscaré, Señor.
Hasta decirte ¡Padre!
Pero sólo te encuentro, cuando,
a todo lo que mana de Ti
le digo: ¡hermanos!


Ignacio Iglesias, sj

jueves, 22 de marzo de 2012

La última palabra

Parecía que no había esperanza. Que el mundo se resquebrajaba entre balas y trincheras. Un manto de olvido había cubierto la fraternidad. Un hombre encaraba a otro, a cara de perro, a grito de odio. Cada quien peleaba, desquiciado, por reforzar su puerta, por elevar su tapia, por aislar su parcela. Recelosos se miraban de soslayo los vecinos. Un silencio agobiante envolvió los corazones. Cada ciudad se transformó en un inmenso carnaval, que enmascaraba la verdad tras muecas pintadas. Hasta que llegó el profeta. Su sentencia firme rompió el embrujo. Mirad que llega vuestro Dios. Lo dijo bajito, lo repitió más fuerte y otras voces se sumaron a la suya. Como un río poderoso, el verbo se hizo promesa. Y despertó la ilusión dormida. Nadie podrá evitar, que el amor tenga la última palabra.



jueves, 15 de marzo de 2012

Dónde te buscaré

Señor, si no estás aquí,
¿dónde te buscaré estando ausente?
Si estás por doquier,
¿cómo nos descubro tu presencia?
Cierto es que habitas
en una claridad inaccesible.
Pero ¿dónde se halla
esa inaccesible claridad?
¿Quién me conducirá hasta allí
para verte en ella?
Y luego, ¿con qué señales,
bajo qué rasgos te buscaré?

Nunca jamás te vi, Señor, Dios mío;
no conozco tu rostro...
Enséñame a buscarte
y muéstrate a quien te busca,
porque no puedo ir en tu busca,
a menos que Tú me enseñes,
y no puedo encontrarte
si Tú no te manifiestas.
Deseando te buscaré,
te desearé buscando,
amando te hallaré,
y encontrándote te amaré.

San Anselmo

martes, 28 de febrero de 2012

Sigue tu trabajo, Señor

Sigue curvado sobre mí, Señor,
remodelándome, aunque yo me resista.
Que atrevido pensar que tengo yo mi llave,
si no sé de mí mismo,
si nadie, como tú puede decirme lo que llevo en mí dentro.

Ni nadie puede hacer que vuelva de mis caminos,
que no son como los tuyos.
Sigue curvado sobre mí, tallándome.
Aunque a veces, de dolor, te grite.


Soy pura debilidad, tú bien lo sabes.
Tanta que, a ratos, me duelen tus caricias.
Lábrame los ojos y las manos,
la mente y la memoria
y el corazón, que es mi sagrario.

Al que no te dejo entrar cuando me llamas.
Entra Señor sin llamar, sin mi permiso.
Tú tienes otra llave, además de la mía.
Que en mi día primero tú me diste
y que empleo, pueril, para cerrarlo.

Que sienta sobre mí tu conversión
y que encienda la mía del fuego de la tuya,
que arde siempre, allá en mí dentro.

Y empece a ser hermano,
a ser humano,
a ser persona.

Ignacio Iglesias, sj

jueves, 23 de febrero de 2012

Y yo seré...

Te sentirás solo, sin testigos.
Te encontrarás aislado, sin puentes.
Te abrumará el silencio, sin palabras.
Te dolerá el olvido, sin aplausos.
Te inquietará la duda, sin respuestas.
Te pesará la carga, sin ayudas.
Te asustará el compromiso, sin seguridades.
Te verás desnudo, sin mentiras.


Y yo seré tu testigo, tu puente y tu palabra.
Yo seré tu aplauso, tu respuesta y tu apoyo.
Yo seré tu refugio y amaré tu desnudez.
Y te enseñaré a vivir de verdad.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Cuaresma

Hoy te llamo, Padre, a ti que escuchas bien a tus hijos.
Te doy las gracias porque no estoy huérfano en la vida.
Tú estás conmigo y porque no estoy perdido en el desierto, tú vas conmigo.
Este no es un miércoles más, alzo los ojos y emprendo camino hacia la Pascua...


viernes, 11 de marzo de 2011

El ayuno que Dios quiere... Is 58, 1-10



Clama a voz en grito, no te detengas;
levanta tu voz como cuerno y denuncia a mi pueblo su rebeldía
y a la casa de Jacob sus pecados:

A mí me buscan día a día y les agrada conocer mis caminos,
como si fueran gente que la virtud practica y el rito de su Dios no hubiesen abandonado.
Me preguntan por las leyes justas, la proximidad de su Dios les agrada.

- ¿Por qué ayunamos, si tú no lo ves? ¿Para qué nos humillamos, si tú no lo sabes?

- Es que el día en que ayunaban,
buscaban su propio negocio y explotaban a todos sus trabajadores.

Es que ayunan para litigio y pleito y para dar de puñetazos a malvados.
No ayunen como hoy, para hacer oír en las alturas su voz.

¿Acaso es éste el ayuno que yo quiero el día en que se humilla el hombre?
¿Había que doblegar como junco la cabeza, en sayal y ceniza estarse echado?
¿A eso llaman ayuno y día agradabel a Yahveh?

¿No será más bien este otro el ayuno que yo quiero:
desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo,
dar la libertad a los quebrantados, y arrancar todo yugo?

¿No será partir al hambriento tu pan, y a los pobres sin hogar recibir en casa?
¿Que cuando veas a un desnudo le cubras, y de tu semejante no te apartes?

Entonces brotará tu luz como la aurora, y tu herida se curará rápidamente.
Te precederá tu justicia, la gloria de Yahveh te seguirá.

Entonces clamarás, y Yahveh te responderá, pedirás socorro, y dirá:
«Aquí estoy.»

Si apartas de ti todo yugo, no apuntas con el dedo y no hablas maldad,
repartes al hambriento tu pan, y al alma afligida dejas saciada,
resplandecerá en las tinieblas tu luz, y lo oscuro de ti será como mediodía.