lunes, 1 de mayo de 2017

Contradicciones

Jesús, vivo dudando y tú me dices: confía. Prefiero estar solo y tú me dices: sígueme.
Fabrico mis planes y me dices: déjalos.
Me agarro a mis cosas y me dices: despréndete.

Quiero vivir y me dices: da tu vida.
Creo ser bueno y me dices: no basta.
Quiero mandar y me dices: ponte a servir.
Deseo comprender y me dices: cree.

Busco claridad y me hablas en parábolas,
quiero poesías y me habas de realidad,
deseo tranquilidad y me dejas inquieto,
quiero violencia y me hablas de paz,
busco tranquilidad y vienes a traer fuego a la tierra.

Quiero ser grande y me dices: sé como un niño.
Quiero esconderme y me dices: sé luz.
Quiero ser visto y me dices: ora en lo escondido.

¡No te entiendo Jesús!

Me desconciertas y me atraes,
me sucede lo mismo que a Pedro,
no encuentro un maestro mejor,
solo tú tienes palabras de vida eterna.

Tengo miedo y tú me dices: ánimo.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Yo le dije que si

Para no ser sólo Dios,
el Verbo quiso de mí
la carne que hace al Hombre.
Y yo le dije que sí,
para no ser sólo niña.

Para no ser sólo vida,
el Verbo quiso de mí
la carne que me hace a la Muerte.
Y yo le dije que sí
para no ser sólo madre.

Y para ser Vida Eterna
el Verbo quiso de mí
la carne que resucita.
Y yo le dije que sí
para no ser sólo tiempo.

(Pedro Casaldáliga)

miércoles, 20 de julio de 2016

Orar

Orar es ejercer el amor,
Amar es ejercer el servicio,
Servir es ejercer la vida,
Vivir es amar y servir,
Vivir es ejercer a Cristo, es ser un nuevo Cristo...

lunes, 4 de abril de 2016

Echa las Redes

Desde que Tú te fuiste
no hemos pescado nada.
 
Llevamos veinte siglos
echando inútilmente
las redes de la vida,
y entre sus mallas
sólo pescamos el vacío.
 
Vamos quemando horas
y el alma sigue seca.
Nos hemos vuelto estériles
lo mismo que una tierra
cubierta de cemento.
¿Estaremos ya muertos?
¿Desde hace cuántos años no nos hemos reído?
¿Quién recuerda la última vez que amamos?

Y una tarde Tú vuelves y nos dices:
«Echa la red a tu derecha,
atrévete de nuevo a confiar,
abre tu alma,
saca del viejo cofre
las nuevas ilusiones,
dale cuerda al corazón,
levántate y camina».
Y lo hacemos sólo por darte gusto.
 
 Y, de repente, nuestras redes rebosan alegría,
nos resucita el gozo
y es tanto el peso de amor
que recogemos
que la red se nos rompe cargada
de ciento cincuenta esperanzas.
 
 ¡Ah, Tú, fecundador de almas: llégate a nuestra orilla,
camina sobre el agua
de nuestra indiferencia,
devuélvenos, Señor, a tu alegría



José Luis Martín Descalzo

martes, 17 de noviembre de 2015

Lo eterno

Pasarán los dramas que hoy parecen absolutos,
se apagarán los fuegos que arden en torno.
Las heridas en carne viva dejarán de escocer.
Pasarán los recuerdos que a ratos nos aprisionan,
los que nos alzan al cielo
y los que nos atan al suelo duro y frío.

Vendrá la calma
tras la tormenta que a veces sacude nuestros cimientos.

Pasarán los momentos de dicha
que uno aferra con avidez.
También ellos se irán,
dejando en la memoria
gratitud difusa por esa posesión
que ya nadie podrá arrebatarnos.

Olvidaremos mil nombres.
Las urgencias de ahora serán humo,
desvanecido en el viento.

Pero seguirá Tu voz.
Y tu evangelio.
Y la Historia de Amor que despliegas
en estas historias nuestras, tan humanas
y tan llenas de Ti.

Señor, no nos dejes olvidar tu Palabra,
que nos muestra la ruta
hacia lo eterno.

José Mª Rodríguez Olaizola, sj

sábado, 24 de octubre de 2015

Yo solo, ¿qué puedo ser?

Un día escogí
ser reflejo sin sol,
agua sin fuente,
voz sin garganta
y me perdí en mí.

Tú me guardaste,
sol en tus ojos,
agua en tus manos,
voz en tu oído
y me encontré en ti.

Desde entonces,
Tú me iluminas,
Tú me fecundas,
Tú me pronuncias
y te encuentro en mí.

Yo solo, ¿qué puedo ser?




Benjamín González Buelta, sj 

jueves, 17 de septiembre de 2015

Ven a invitarnos, Señor

Si estuviéramos contentos de ti, Señor,
no podríamos resistir a esa necesidad de danzar que desborda el mundo
y llegaríamos a adivinar qué danza es la que te gusta hacernos danzar,
siguiendo los pasos de tu Providencia.

Porque pienso que debes estar cansado
de gente que hable siempre de servirte con aire de capitanes;
de conocerte con ínfulas de profesor;
de alcanzarte a través de reglas de deporte;
de amarte como se ama un viejo matrimonio.

Y un día que deseabas otra cosa
inventaste a san Francisco
e hiciste de él tu juglar.
Y a nosotros nos corresponde dejarnos inventar
para ser gente alegre que dance su vida contigo.

Pero olvidamos la música de tu Espíritu
y hacemos de nuestra vida un ejercicio de gimnasia;
olvidamos que en tus brazos se danza,
que tu santa voluntad es de una inconcebible fantasía,
y que no hay monotonía ni aburrimiento
más que para las viejas almas
que hacen de inmóvil fondo
en el alegre baile de tu amor.

Enséñanos a vestirnos cada día con nuestra condición humana
como un vestido de baile, que nos hará amar de ti todo detalle
como indispensable joya.

Haznos vivir nuestra vida,
no como un juego de ajedrez en el que todo se calcula,
no como un partido en el que todo es difícil,
no como un teorema que nos rompe la cabeza,
sino como una fiesta sin fin donde se renueva el encuentro contigo,
como un baile, como una danza entre los brazos de tu gracia,
con la música universal del amor.

Señor, ven a invitarnos.

Madeleine Delbrel